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Lo que se persigue no es la diferenciación, sino el concepto.
Además de estos principios que debía seguir el artista al realizar su obra,
existían otros impuestos dependiendo de significado o destino de la obra.
Cuando se realizaba una imagen de un difunto para la tumba se
le representaba reconocible, pero idealizado.
En el arte funerario, además debían representarse ciertos
animales, considerados peligrosos para el difunto, con cuchillos sobre
la espalda o sin los componentes que lo hacen peligroso, p.e. los escorpiones
o las serpientes que podían complicarle la existencia al difunto en el Más Allá.
Observamos también que existen escenas en las que los hombres aparecen de diferente
tamaño aun a pesar de estar en el mismo plano.
El tamaño de las personas representadas dependía de su nivel
jerárquico en la sociedad.
Además no existen movimientos bruscos, ni siquiera en las
escenas de lucha.
Los ideales de belleza dominan las caras y el físico.
No existen rasgos especiales y por supuesto no hay movimiento,
toda la imagen es estática.
Pero tampoco existe movimiento en las caras
con el paso del tiempo.
Se representan jóvenes y casi siempre idealizados.
Los hombres se representan en color oscuro, debido a su
trabajo al sol, y las mujeres en uno claro, por que pasan más tiempo en casa.
El empleo de los materiales también dependía del sentido a dar a la escena.
Cuando se quería vincular directamente al rey con los cultos
solares se empleaba la piedra roja.
Esto fue muy frecuente en el reinado de Amenhotep III
y por supuesto de Amenhotep IV (Ajenaton).
Los colores estaban sujetos a una estricta normativa.
El rojo se asociaba al desierto y al dios Set,
el amarillo al sol, el azul al Nilo, el negro al limo y por tanto
a la fertilidad, y el verde a la fecundidad.
El cuerpo de Osiris , asociado con el Más Allá,
pero también con la vegetación, se representa precisamente de color verde.
Todo lo expuesto anteriormente aplica a la realización oficial del artista.
Como en la religión existía además un arte cotidiano,
no oficial, y era aquí donde el artista podía expresar parte de su originalidad,
saltándose cierta normativa que en la representación oficial sería impensable.
Surgen así ciertas manifestaciones en las que se utiliza
la frontalidad en las personas o se intenta aplicar cierto movimiento a
escenas de danza o lucha encontradas en algunas tumbas de gente que no pertenecía
a la "élite social", sin contar con las pinturas y representaciones eróticas
y caricaturistas de los personajes sociales.
Extraído de "La Tierra de los Faraones