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Roma comenzó su historia como una aldea más entre las otras muchas
de pastores y campesinos que se repartían las colinas y minúsculos valles de la zona.
Si hemos de creer a Livio , ya entonces era muy especial,
pues sus míticos fundadores tenían algo de divino; pero el propio escritor
también confiesa que le parece lógico que los pueblos rodeen sus orígenes con
leyendas y patrañas.
Los primeros habitantes fueron posiblemente un conglomerado de gentes de distinta
procedencia que vivían al margen del desarrollo económico y cultural de sus
prósperos vecinos, es decir, los etruscos al Norte y los campanios
y los griegos al Sur.
Los arqueólogos han descubierto los restos de un primitivo poblado
del s. VIII a.C. en el Palatino y enterramientos a sus pies.
A partir del núcleo original, el poblamiento debió irse
extendiendo por las laderas de las colinas próximas y, un siglo después,
por el valle que había entre ellas.
Según la leyenda, la ciudad fue fundada por Rómulo (y su hermano Remo,
según algunas versiones) en el año 753 a.C.
La fecha tradicional para datar la fundación de la ciudad (754-750)
está confirmada por descubrimientos de fondos de cabañas en el Palatino.
Su ubicación se encuentra en el extremo noroeste del Lacio,
en su frontera con Etruria, marcada por el Tíber a unos 25 km. de la costa.
La fundación de Roma se atribuye a tres tribus: los Ramnes, los Ticios y los Lúceres.
Estas tres tribus formaron la llamada Roma Quadrata
en el Monte Palatino.
Otra ciudad fundada por otro u otros grupos en el Quirinal,
se unió a la Roma Quadrata, surgiendo así la civitas llamada Roma.
En sus orígenes Roma era solo una aldea de pastores que vivían en lo alto
de la colina del Palatino, colina que estaba próxima a un vado para poder
pasar el río Tíber, que constituye el paso natural
desde Etruria a la llanura latina.
El control del vado y el comercio hizo prosperar a este pueblo
que creó un imperio que perduraría durante siglos y que dominaría
desde Britania y Germania al norte hasta el río Eufrates al este.
Pero tan humilde comienzo no era concebido por los descendientes de estos
pastores, así que tejieron una historia mítica para explicar sus orígenes
remontándolos a la guerra de Troya:
El héroe Eneas, llegó tras la guerra de Troya a Italia
fundando una ciudad, Lavinium.
Tras su muerte su hijo Iulo fundó otra nueva ciudad,
Alba Longa, que se convertiría en la capital del Lacio gobernada
por sus descendientes.
El último de los descendientes de Alba Longa, Amulio,
tras destronar a su hermano, Numitor, obligó a su sobrina Rea Silvia a
convertirse en una virgen Vestal, para evitar así una descendencia que
podría usurpar el trono.
Pero el dios Marte engendró a la virgen dos gemelos, Rómulo y Remo,
que fueron arrojados al Tíber por Amulio.
Rómulo y Remo, que serían amamantados por una loba, y criados
por el pastor Fáustulo crecieron y cuando fueron mayores conocieron
sus orígenes, entonces mataron a Amulio y repusieron en el trono de
Alba Longa a su abuelo Numitor.
Ellos por su parte serían los responsables de la fundación
de una nueva ciudad, precisamente en el lugar donde fueron encontrados
por la loba, la ciudad sería fundada el día 23 de abril,
día que sería considerado como el dies natalis urbis Romae.
Posteriormente una discusión entre ambos hermanos acabó con la muerte
de Remo a manos de Rómulo, a quien los dioses habían señalado
como el gobernante de la nueva ciudad.
Rómulo la pobló acogiendo los perseguidos de otras ciudades,
la falta de mujeres se solucionó mediante el rapto de las mujeres sabinas.
El conflicto que este rapto causó entre los dos pueblos
fue solucionado por estas.
Así se creó un gobierno conjunto entre ambos pueblos y
entre Rómulo y el rey sabino Tito Tacio.
Rómulo gobernó durante 38 años creando durante estos años
las primeras instituciones entre ellas el Senado y organizando la sociedad
entre dos clases los patricios y los plebeyos.
Tras su muerte se sucedieron en el trono de Roma seis reyes.
El periodo en que Roma fue gobernado por reyes es conocido como la Época
Monárquica.

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